Déjà vu

Recuerdo que iba caminando, solo, nadie a mi lado que me hiciera compañía. Las gentes que caminaban a mi alrededor y en todas direcciones veían siempre al horizonte (¿?) inexistente, en algún lugar del fondo de la ciudad. Pero nadie me miraba, ninguno advertía  mi presencia ahí. Era invisible por primera vez.

No tenía rumbo fijo, y de haberlo hecho, simplemente no me daba cuenta. Caminaba por lugares conocidos sin consciencia alguna y sin la necesidad de tenerla. Mis pasos marcaban el camino por el que habría de andar automáticamente. Mi cerebro no funcionaba como yo lo recordaba. No pensaba en absoluto… de todas maneras no hacía falta. “Yo” sabía exactamente a dónde me dirigía, sólo que no me daba cuenta.

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