El que mira por la ventana

Sentado donde siempre suele estar, descubre un resquicio de luz que le anima a explorar. Se levanta del lugar y vislumbra un halo diferente, casi irreconocible. La claridad que mana de la rendija no parece pertenecer a este mundo. Él la nota distante, fría, acongojante. No sabe por qué pero la nostalgia le hace tener deseos de llorar. Se asoma.

Mira por la ventana y lo que ve le resulta familiar. Demasiado quizás. Y la abrumadora sensación de estar viendo el pasado en los ojos del presente le sabe imposible. El sol que alumbra la calle vacía por donde solía caminar, las mismas calles por donde transitan automóviles de otro tiempo, y el sonido… el sonido de los pájaros, del agua corriendo por el río, de las pisadas de los niños atravesando el mar de gente al salir de la escuela.

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