Lola

Lola llega al aula de clases y se sienta en la misma silla de todos los días. Como a los demás en el salón, a ella también le invade esa sensación de pesadumbre y aburrimiento que se contagia inmediatamente entre los presentes. Al igual que casi todos ellos, Lola desearía estar en algún otro lugar, uno donde ella decida qué hacer y en el que los otros no la juzguen por sus actitudes.

Lola mira el reloj. Los segundos pasan tan lentos que los ojos se le cierran involuntariamente, soñolientos reclamando descanso. Imposible. El día recién ha empezado.

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