Escribir un cuento

Escribir un cuento es sentarse a recordar el pasado. Navegar por los entresijos desgastados de la mente y perderse entre sus curvas y recovecos. Recoger todo aquello y ponerlo en un trozo de papel, para luego darse cuenta de que el resultado está intrínsecamente ligado a nuestro sentir y pensar. Es un retrato fiel de nuestra imaginación.

Escribir un cuento es escribir una autobiografía, porque uno escribe acerca de lo que conoce, de lo que ha sentido y de aquello que le ha conseguido hacer doler. Es un autorretrato porque nuestras virtudes y nuestros errores (la mayor parte de las veces con gran abundancia de los segundos) se muestran con extrema fidelidad en ese escrito que hemos conseguido realizar.

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