Empezar otra vez

Se termina el año, esos días que transcurrieron mientras respirábamos, reíamos, llorábamos, fingíamos no sentir pasar el tiempo, o lo ocupábamos de tal manera que parecía no transcurrir nunca. Nos proponíamos objetivos que después olvidábamos cumplir. Conocimos personas que nos hicieron aprender más sobre nosotros mismos. Nos despedimos de personas con la inseguridad de no saber si las volveríamos a ver. Hicimos amigos nuevos y perdimos a otros. Crecimos.

Y así, aparece otro año por detrás de la montaña. Otro año que se siente como otra oportunidad. Para prometernos las mismas cosas que el año anterior, o intentar hacer unas nuevas. Para sentir el vértigo de sumergirnos en aguas desconocidas, más frías, pero más limpias.

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