El que mira por la ventana

Sentado donde siempre suele estar, descubre un resquicio de luz que le anima a explorar. Se levanta del lugar y vislumbra un halo diferente, casi irreconocible. La claridad que mana de la rendija no parece pertenecer a este mundo. Él la nota distante, fría, acongojante. No sabe por qué pero la nostalgia le hace tener deseos de llorar. Se asoma.

Mira por la ventana y lo que ve le resulta familiar. Demasiado quizás. Y la abrumadora sensación de estar viendo el pasado en los ojos del presente le sabe imposible. El sol que alumbra la calle vacía por donde solía caminar, las mismas calles por donde transitan automóviles de otro tiempo, y el sonido… el sonido de los pájaros, del agua corriendo por el río, de las pisadas de los niños atravesando el mar de gente al salir de la escuela.

Las imágenes pasan rápidas y algunos detalles se pierden por la vertiginosidad con la que él observa la alucinante película a través del cuadrado mágico… su ventana. De repente se ve a sí mismo en el mismo lugar en el que se encontraba. La imagen inconfundible de un chico aburrido y solitario, que mira el reloj, esperando que las horas pasen y llegue el nuevo día, mientras la tinta roja de su cuaderno reluce con la luz del sol de la tarde. A lo lejos, el sonido de la tele y los personajes inanimados que le acechan todas las noches cuando se va a dormir.

Quiere regresar. Pero sabe que no puede. Quiere intentarlo al menos. Saber que lo que vive no es un sueño y que su ventana lo puede transportar a otros tiempos… llenos de ilusión e incertidumbre, de no saber si el mañana que vendrá será mejor o peor, de no tener piedras gigantescas encima de la cabeza que impiden pensar bien, de no quedarse estancado en un futuro que se convirtió en presente demasiado pronto.

La nostalgia le sube hasta la garganta y ese terrible sentimiento le hace mirar para atrás, a donde está el mundo y el tiempo real. Cuando regresa a ver la ventana vuelve a ser lo que era y ese raro eón se hace interminable por alguna extraña razón.

Vuelve a las cuatro paredes acolchonadas de su habitación, en donde el tiempo nunca pasa, aunque para él… eso… el tiempo parece algo tan lejano y difícil de entender.

lv.paladines@gmail.com

@lvpaladines

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