Doppelgänger*

 

Nada lo habría preparado para eso.

Nada, ni las mil cosas que se arremolinaban en su cabeza, ni los sueños más perversos, ni la imaginación corrupta de la inconsciencia habrían producido la imagen que tenía frente a sus ojos.

Su mano, todavía se encontraba posada sobre el pomo de la puerta que goteaba sangre. Gotas pesadas que caían una a una entonando un ritmo fúnebre y aterrador. Gotas que parecían globos gigantescos llenos de ese líqudo rojizo y viscoso que manchaba todo: el suelo, las paredes, los juguetes, la cama, las sábanas, las almohadas y las cortinas.

Sigue leyendo

Lola

Lola llega al aula de clases y se sienta en la misma silla de todos los días. Como a los demás en el salón, a ella también le invade esa sensación de pesadumbre y aburrimiento que se contagia inmediatamente entre los presentes. Al igual que casi todos ellos, Lola desearía estar en algún otro lugar, uno donde ella decida qué hacer y en el que los otros no la juzguen por sus actitudes.

Lola mira el reloj. Los segundos pasan tan lentos que los ojos se le cierran involuntariamente, soñolientos reclamando descanso. Imposible. El día recién ha empezado.

Sigue leyendo

Déjà vu

Recuerdo que iba caminando, solo, nadie a mi lado que me hiciera compañía. Las gentes que caminaban a mi alrededor y en todas direcciones veían siempre al horizonte (¿?) inexistente, en algún lugar del fondo de la ciudad. Pero nadie me miraba, ninguno advertía  mi presencia ahí. Era invisible por primera vez.

No tenía rumbo fijo, y de haberlo hecho, simplemente no me daba cuenta. Caminaba por lugares conocidos sin consciencia alguna y sin la necesidad de tenerla. Mis pasos marcaban el camino por el que habría de andar automáticamente. Mi cerebro no funcionaba como yo lo recordaba. No pensaba en absoluto… de todas maneras no hacía falta. “Yo” sabía exactamente a dónde me dirigía, sólo que no me daba cuenta.

Sigue leyendo

El que mira por la ventana

Sentado donde siempre suele estar, descubre un resquicio de luz que le anima a explorar. Se levanta del lugar y vislumbra un halo diferente, casi irreconocible. La claridad que mana de la rendija no parece pertenecer a este mundo. Él la nota distante, fría, acongojante. No sabe por qué pero la nostalgia le hace tener deseos de llorar. Se asoma.

Mira por la ventana y lo que ve le resulta familiar. Demasiado quizás. Y la abrumadora sensación de estar viendo el pasado en los ojos del presente le sabe imposible. El sol que alumbra la calle vacía por donde solía caminar, las mismas calles por donde transitan automóviles de otro tiempo, y el sonido… el sonido de los pájaros, del agua corriendo por el río, de las pisadas de los niños atravesando el mar de gente al salir de la escuela.

Sigue leyendo

La locura

Extrañas imágenes aparecen en su mente, mientras la música suena, mientras él mira los cristales reflejar su aspecto resquebrajado. Su voz, poco a poco se atenúa, pierde la vida y se desvanece sin más… alza la mirada pero no llega a ver nada, miles de cielos opacos lo distancian de aquel al que busca… decepcionado, la inclina una vez más.

No ha olvidado lo que toda su vida le enseñaron, sigue haciendo las mismas cosas de siempre, pero no se da cuenta, las hace porque no tiene nada más que hacer, porque es una de las pocas alternativas que le ayudan a calmar su obstinada búsqueda de algo… algo que no logra encontrar.

Sigue leyendo